"Ciclistas una especie en extinción" es un slogan que anda rolando por la ciudad universitaria. Y lo triste es que es cierto.
Conocidos que dejaron de andar en bici por que se accidentaron feo y le agarraron miedo a eso de la peladeada, amigos que postergan la reparación de sus bicis y la tienen abandonada o lo que me contaron está mañana de un chico de apenas 16 años, él iba en la bici, llevaba leche en su canasta y un conductor imprudente le arrebato la vida.
Él iba en una de las calles por las que luego yo ando circulando, y si de por si saber que un jovensito falleció en un accidente es difícil de asimilar tanto más darte cuenta que pensar "a mi no me va a pasar" no es tan cierto, él pude ser yo, pudo ser mi primo, algún amigo.
Por eso supongo que los automovilistas nos deberían tener un poco más de consideración, y pensar que ese chico pudo haber sido su hijo, su hermano. alguien de su familia, y no abandonar lo que les queda de humanidad al fundirse con una maquina que roba espacios, vidas y está destruyendo el planeta.
Como dice la siguiente frase, somos guerreros viales:
“Para que el ciclismo urbano triunfe hace falta una revolución en la infraestructura de nuestra sociedad. Ahora mismo un ciclista urbano debe actuar como un guerrero vial, y la bicicleta tiene que ser barata y fea para que no la roben. Eso no es una cultura favorable a las bicicletas”. Gary Fisher
Tenemos que luchar por leyes que apoyen nuestro derecho de elegir un transporte limpio, luchar en ocasiones por no perder la vida al ir por la ciudad.
Pero aunque es difícil asimilar que la bici de uno de tus vecinos ahora es blanca y tiene alas, que tu misma puedes colgar los tenis y a veces hasta escuchar los comentarios de tus familiares, novio y amigos que te dicen que ya no andes en bici por que es peligroso, aún así, vale la pena seguir pedaleando.
Para mi vale la pena, por que disfruto mi espacio, esa sensación de libertad, de recorrer largas distancias con tu propio esfuerzo, saber que no contribuyes al cambio climático y que tal vez estas haciendo algo por detenerlo, por que es divertido, incluso es saludable, no engordas.
Vale la pena aún cuando no me gusta la forma en que late mi corazón cuando subo una calle muy empinada, aún cuando aveces tengo que respirar el humo del escape de un camión, incluso si unos cuantos patanes te gritan cosas o te chiflan, aún si los automovilistas no te dan las gracias por salvar el planeta y en vez de eso te dan un cerrón, la verdad es que para mí andar en bici es algo que me llena, y por eso no dejaré que se extinga está especie (al dejar de andar en mi bici).
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