Mi beca no se termina el día de hoy, pero hoy siento que tuve un día muy bonito, y así quiero terminar, por lo menos ahora me siento satisfecha, como si el tiempo que pase ahí en el museo hoy valiera un poco más la pena.
He atendido a muchas personas muy bonitas, gente inteligente y curiosa que hacen que tu labor en el museo de verdad valga la pena.
También había otros días en los que no sabía por que seguía ahí y me daba una apatía total todo, y me daban mis ratos de misantropía, y pensaba que no valía la pena; que nosotros no hacemos la diferencia en un país como el nuestro en el que la ciencia esta relegada a segundo plano, que interactuar con los visitantes es como hablar con la pared, y cuando los vez te das cuenta de lo mal que está la educación en México, y que por mucho que lo intentes no es suficiente, y sobre todo darte cuenta que tu trabajo es poco valorado para los altos mandos de la institución para la cual inviertes gran parte de tus energías y pasión.
Hoy fue uno de esos días raros en los que de verdad disfrute explicando, que me lleve sorpresas con los visitantes, y recupere un poco de mi habitual esperanza en la humanidad.
Hoy ni siquiera quería presentarme a trabajar, me sentía bastante mal moralmente. Llegue tarde, mis compañeros me animaron, me sentía bastante triste (por unos problemas que tenemos los becarios en el museo), al grado que una compañera me acompaño al baño para que pudiera llorar con privacidad.
Al sentirme un poco más lucida y menos trastocada, vi que había unos muchachos viendo un cerebro, les conté un poco acerca de él, y acerca del uso de las drogas. Me hicieron unas cuántas preguntas típicas, como: era de un vago?, si le sacarán el cerebro a mi amigo se vería así? es cierto que es bueno fumar marihuana?, la verdad es que casi siempre preguntan cosas así, y siempre saco los mismos chistes, y les explico lo que se acerca del THC. Y luego con uno de mis compañeros le dije: he aquí una razón de peso para que nos quiten la beca, promover el uso de ciertas drogas. Después de reírnos un rato, dijo: pues he aquí una interesante forma de explicar ciencia, y bajita la mano decir que es bueno fumar mota, es que digo se ha demostrado que ayuda a reducir ciertos padecimientos, en pacientes con cáncer, glaucoma, artritis.
Luego lo de siempre, dar demostraciones acerca del campo visual, recorridos en el túnel de las sensaciones a personas a las que en realidad ni saben de que se trata pero vieron a otras formadas, y exigen que también se les de el recorrido.
Y explicarles a los visitantes como funcionan los equipos, unos se saltan las instrucciones y otros si las leen pero no las comprenden del todo, sea como sea nuestro trabajo es orientarlos y de paso una oportunidad para interactuar con ellos. Así fue como conocí al pequeñito que me hizo el día hoy.
Estaba él dándole de vueltas a una ruleta, me acerco y le digo algo así como, ahorita vamos a girar esta ruleta para hacer coincidir la hora a la que te gustan hacer ciertas cosas, haber a qué hora te gusta despertar? a las 8 y dormirte sin que te manden? pues a las 12.. esto para decirle su cronotipo, es ente caso: colibrí. En ese rato dije, a pues mira él y su mamá son de los que si ponen atención, que bueno, y pues X... me puse a atender a otras personas.
Luego como nos dijeron que habían modificado una representación en tercera dimensión de las neuronas, me dio curiosidad y la quise examinar con detenimiento, estaba absorta haciendo eso cuando un niño me dice:
¿Eso son las conexiones del cerebro?, y yo me sorprendí un poco por la forma en la que me hizo la pregunta, se me hizo avanzada para su edad. Y ya le explique, muchas cosas, y él me hizo tantas preguntas que dije, wow! este niño no sólo es listo, es muy listo (de hecho me había tardado en darme cuenta que era el mismo niño de la ruleta). Y así se lo dije a él y a su mamá, y ella lo abraza y me dice orgullosa, mi hijo es en verdad listo. De hecho habrá una entrada especial con las preguntas del pequeño Mario. Niños como el hacen que valga la pena seguir en el museo, que tal vez de los miles a los que tienes que atender hay uno solo en el que tendrás impacto, y que tu podrías influir en que dentro de unos años haya un talentoso neurocientifíco mexicano y no otro abogado más.
Luego regresar a lo del túnel, pero ese niñito me alegro tanto que ya, que si se querían meter en la fila, que si cuando les dices que por razones de seguridad tu sólo puedes ingresar determinado de personas (y parece que hablas al aire), si repartes fichas (para que no se tengan que formar y puedan ver la sala) y de repente pululan personas exigiendo una ficha y preguntando y ahora está ficha para que es?. En realidad eso es sólo la parte que en verdad no me gusta, dar los recorridos es agradable, pero por lo menos estaba tan contenta que ya todo lo demás daba igual.
Hay personas con las que una necesita paciencia divina para no correrlas de la sala; otros a los que tratas de explicarles y tienes que esforzarte mucho (o ya de plano hacer lo mínimo) para que digan a bueno por lo menos me entretuve, aprendí o mínimo me trataron bien; también hay visitantes muy bonitos con los que uno disfruta mucho explicando, y en muy raras ocasiones esos niños que tu dices wow! el mundo va ha estar en buenas manos. A corto y largo plazo no sé si cambie algo en las personas, ¿si dejaran de hacer algo por que en el Universum les explicaron, o si se pondrán a reflexionar, buscaran información extra, o lo relacionaran con algo de su vida cotidiana, si en verdad tenemos impacto? ¿si esos niños de grandes serán científicos? quisiera creer que mientras estuve aquí hice todo lo que pude para que la respuesta sea un rotundo si, y quisiera conservar esa sensación y que eso sea lo que recuerde del museo, no la situación actual de los becarios y las demás cosas negativas.
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