He visto a un tribunal apremiado y hasta amenazado para que condenara a
muerte a dos niños, en contra de la ciencia, en contra de la filosofía, en contra del
humanitarismo, en contra de la experiencia, en contra de las ideas más humanas
y mejores de la época. ¿Por qué razón mi amigo Mr. Marshall, que exhumó entre
las reliquias del pasado precedentes que harían enrojecer de vergüenza a un
salvaje, no leyó esta frase de Blackstone:
»Si un niño de menos de catorce años, aunque sea juzgado incapaz de culpa
prima facie es, en opinión del tribunal y el jurado, capaz de culpa y de
discernimiento entre el bien y el mal, puede ser convicto y condenado a muerte.’?
Así, una niña de trece años fue quemada por haber muerto a su maestra.
Un niño de diez y otro de once años que habían matado a sus compañeros,
fueron condenados a muerte, y el de diez ahorcado. ¿Porqué?
Porque sabía la diferencia que hay entre lo que está bien y lo que está mal. Lo
había aprendido en la escuela dominical.
CLARENCE DARROW, Defensa de Leopold y Loeb, 1924.
¡COTORRITA AUSTRALIANA IMPOSIBILITADA DE TENDER SUS ALAS!
¡Un inspector de la R.S.P.C.A. entró en una casa y encontró el pájaro en una
jaula de apenas 8 pulgadas de diámetro! El dueño del pájaro tuvo que pagar una
multa de 2 libras. Para proteger a las criaturas indefensas necesitamos algo más
que su ayuda moral. La R.S.P.C.A. precisa ayuda económica. Dirigirse a la
Secretaría, etc.
The Observer, Londres.
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