sábado 29 de octubre de 2011

18 años después

Erase una niñita que gustaba perderse en el jardín de su abuela entre Agaricales blancos que en sus sueños se volvían Amanitas. Gustaba de ver caracoles sin concha por el mero gusto de saber que había adentro, de arrancarle las patas a las arañas para ver por qué se movían, coleccionar plantas.
Odiaba que le dijeran que parecía bruja jugando entre tanta hierba y agarrando cuanto animal podía, así como usar vestido, ya que la regañaban cuando se ensuciaba buscando dinosaurios en su jardín.
Debajo de ese montón de pelo y rodillas raspadas decían que estaba una niña bonita, a la que le daba pena que le tomaran fotos cuando sonreía por que comenzaban a faltarle dientes.
Vivía en los cuentos que se leía y las canciones que se inventaba. Y creció enamorada del hombre en la Luna.
Muchos años han pasado, ella siguió metida en su mundo de cuentos, se declaro enamorada del hombre en la luna; se detenía cuando caminaba a recoger orugas o tomarle fotos a las catarinas. Chica solitaria con cabello despeinado (dicen que debajo de tanto pelo hay una nariz) y caminar singular. Su color favorito aún es el amarillo, le encantán los girasoles, las campanillas, y el sonido de la lluvia chocando contra los cristales.
Para ella todo era normal, pero no sabía que su familia preocupados por ella contrataron al viejo rancio para que la metiera en un costal y un día simplemente amaneció amarrada en la cama de un manicomio con una pulcera naranja brillante en la muñeca y el diagnostico: Esquizofrénica.

Moraleja si piensas pintarte el mundo de morado y ser original fijate dos veces antes de cruzar la calle por que ahí está el viejo del costal. 

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